Eva y el Señor Miedo
Hola!, mi nombre es Eva, tengo nueve años y todas las mañanas voy en bicicleta a mi escuela “Las margaritas”, una gran escuela que se encuentra en mi pueblito. Mi casa esta cerca del parque, a lado de la tienda de Don Ramón. Me gusta mi casa porque es grande y de madera, ahí vivimos muchas personas: mis cinco hermanitos, mi tía Gertrudis y su pequeña hija, mis abuelitos, mi papá y mi mamá. También tengo muchos amigos, ah! y un gato que se llama Cosquillas.
Te cuento que un día algo muy extraño me pasó, fui a comprar a la tienda de don Ramón mi chicle y mis "ya es de todos los dias" papas fritas, te confieso que me encantan y aunque mi mamá no me deja comerlas todos los días, siempre me las ingenio para saborearlas sin que mami me vea. Bueno, bueno.. te contaba de eso que me pasó.. pues sí, iba caminando por la calle, después de salir de la tienda y aproveché para pasar a casa de Rosita, la esperé mientras terminaba su tarea y fuimos al parque que está cerca de mi casa. Al llegar nos dirigimos como es costumbre a los columpios y ahí!, justo debajo del columpio, había una cajita negra, algo extraña por cierto. La tomé entre mis manos y empezamos a buscar si no había alguien cerca que pudiera haberla olvidado, pero no, no encontramos a nadie. Así que la agarré y le dije a Rosita que me la llevaría a casa, que al día siguiente la regresaría al parque y la colocaría debajo del mismo columpio para ver si aparecía el dueño.
La verdad es que, al llegar a mi casa no pude aguantar más la curiosidad, así que la abrí; la caja parecía un baúl pequeño con un fondo tan profundo que parecía llegar al infinito, aceché pero no vi nada, la seguí observando de lejos y de cerca, pero nada, parecía tener nada, hasta que de pronto me di cuenta que en la tapa decía: propiedad del señor Miedo. Estuve unos segundos pensando en quién podría ser ese señor, ya que mi pueblito es muy pequeño y todos nos conocemos. Revise la cajita y encontré una nota que decía: “Has encontrado la cajita de los miedos y sin querer los has dejado salir, cada miedo es diferente e invisible, solo tú podrás conocerlos cuando sin darte cuenta los empieces a sentir. Para poder encerrarlos de nuevo necesitas encontrar al señor Miedo, dueño absoluto de los miedos y pedirle que se los lleve para siempre de ti. Debes pedírselo con valentía. Si lo logras, la felicidad volverá a ti”.
¿Sabes qué miedos contiene esa cajita?