".... ¡¡¿Por qué nadie es capaz de mover un sólo dedo para mantener limpia esta casa?!!

preguntaba mi mama a gritos hace unos días, mientras recogía las algunas cosas tiradas que se encontraba en su camino. Ante tales gritos, tal como ustedes, hasta los vecinos piensan que mis hermanos y yo somos unos desordenados, al menos yo no tanto en otro lugar que no sea mi cuarto.

Desde que tengo uso de razón, recuerdo que era yo quién ayudaba a mi mamá con la limpieza de la casa, como buena hija rebelde que soy, no me agradaba para nada, era pleito y llanto cada vez que me tocaba sacudir, barrer, trapear y lavar el baño; unos años despues mi mamá encontró un arma letal contra mis berrinches y comenzó a amenazarme motivarme con "si no limpias no sales". Y así recuerdo practicamente toda mi adolescencia, limpiando amenazada porque nunca logró que lo hiciera con gusto y mucho menos que lo hiciera bien. Ahora, si bien es cierto que no lo hago de lo mas divertida, le agradezco a mi madre que gracias a ella, al menos sé barrer, planchar, lavar, trapear, sacudir y demás labores, no me considero "la" ama de casa, ni tampoco sueño el dia en que lo haga en mi propiio hogar, si soy honesta prefiero pagar por el servicio.

Bueno, pero a qué iba con toda mi historia de chacha.. ah ya, resulta que la respuesta a los gritos de mi madre es simple; cuando mis hermanos y yo eramos niños y tambien adolescentes (no al mismo tiempo claro), jamás que mi hermano1 (2 años menor que yo) agarrara una escoba, ni escobita o escobota, ni pensar en un trapo para sacudir o un calcetín para lavar, qué decir de mi hermano2 (siete años menor que yo), ese menos porque él era pequeño. Luego entonces, si vemos hacia el pasado: Mamá, tus hijos son unos huevones jamás los acostumbraste. Si nunca enseñas o exiges a tus hijos cuando son unos escuincles, no esperes que lo empiecen a hacer - como por arte de magia - cuando sean unos pubertos, adolescentes y ni viejos ( a menos que se casen con una vieja mandona que se los ponga parejos). Mujeres, lo mismo sucede con sus maridos, ya lo decía mi abuelita, lo que no exiges de novios, no lo esperes de esposos, y no me refiero sólo a cuestiones de limpieza.

Antes se pensaba que las labores de la casa era sólo para las esclavas mujeres y que los niños no debian hacer ese tipo de actividades, porque se podrían volver putos homosetsuales, y ¡noo, no vaya a ser.. aléjenlo de la escoba!. No creo que mi madre, que es una mujer culta y bien educada se haya dejado llevar por semejante consenso social macho-huevón, pero si de algo estoy segura es que con su filosofía de "por si las moscas", entonces por si las moscas mejor no le dió la escoba al niño.

El caso es que mi pobre madre tiene unos hijos de la chingada malacostumbrados a que les limpien y acostumbrados a no limpiar, y mientras ellos vivan en la casa seguirá deambulando con el hígado casi a reventar mientras recoge lo que los angelitos dejamos tirado. Lo malo para mí es que, como todo es cuestión de costumbres, ella también tiene la mala costumbre de siempre pedirle las cosas a la única pendeja que acostumbró a hacerlas: Yo.