Empieza el nuevo recorrido, abro los ojos, ahí está, no lo esperaba
Lo había visto a lo lejos, caminando detrás de mí,
guardando su distancia, esperando que no lo viera;
no hizo falta, sabía que ahí estaba.
Camino derecha, tengo malos presentimientos,
sé que su companía es inevitable.
Tomo asiento y ahí esta él, parado junto a mí,
siento que todo se derrumba, quiero dormir, cierro los ojos,
los aprieto con fuerza, nada..., nada resulta.. sigue ahí.
Lo miro, él, expectante con sus ojos fijos en los míos,
su mirada hace que me pierda en la dimensión del tiempo y del espacio,
siento náuseas.
Le sostengo la mirada y me atrevo a hablarle:
- ¿Cuánto falta? -
Pero él no me contesta, no quiere, porque sé que no es mudo,
aún así, me quedo con la sensación de que su respuesta sería "mucho".
Le hablo de nuevo. - ¡Vete!-
él: - No puedo -
yo: - dueles... mucho -
él: - Lo sé -.
Me desespero, deseo hundirme en un sueño eterno,
no quiero verle... nunca más.
Vuelvo a cerrar los ojos y le doy la espalda,
no se ha ido, aquí está.
Corro, corro hacia la nada o.. hacia todo,
quiero perderlo, quiero que deje de seguirme,
lo detesto.
No me detengo, me escondo, no quiero que me alcance,
pero ningun rincón es lo suficientemente pequeño para que sólo entremos uno de los dos.
Lo veo acercarse y corro, corro aún mas rápido,
- creo que lo perdí -.
Todo esta oscuro, mis manos y mis caderas me duelen, creo que fue un golpe,
mis piernas no me responden, tiemblan. No puedo controlar nada,
ni a mi misma. Las náuseas otra vez.
yo: - ¿Qué pasó?
él: - Tropezaste conmigo -
Lo entendí todo. Recobro la compostura y me levanto,
camino lentamente y él me ayuda,
estoy lastimada, muy adolorida.
Me lleva a sentarme a una banca, y lo miro con los ojos llenos de lágrimas.
yo: - Guarda tu distancia -, le ruego su misericordia.
él: - Sólo tienes que caminar junto a mí.
yo: - Pero no quiero, el viaje es mío -
él: - Sí, pero yo soy tu companía-
yo: - Bueno, pues entonces guarda tu distancia, camina donde no me estorbes, no quiero volver
a tropezarme contigo - le dije enfadada.
él: - ¿Te fijas que el camino es angosto y empedrado?-
yo: - Sí, por eso, ve detrás mío -
él: - No -
yo: - ¡¡Por qué!!- le grité impaciente
él: - Porque ese no es el objetivo del viaje- me contestó con la misma serenidad de siempre.
yo: -¿Cuál es?-
él: - Que aprendas a caminar conmigo -
y mientras escucho a Cerati, que esta vulnerando mi esperanza con la letra de su tan famosa "Crimen".
¡Formidable, como siempre! Yo camino contigo hace meses en este blog!
Besos!
Si estos textos son tuyos, pido permiso para ir tras tu estela abecedaria.
Desde Canarias
He iniciado un relato en mi blog, y promete mucho! ¿Te apetece pasarlo bien?
Besos!
Te echo tanto de menos!